Por Bruce Sanderson, de Springfield Printing
Una pregunta que existe en la industria de la impresión desde la primera vez que se puso tinta sobre un papel es: ¿Cómo pueden los diseñadores y los impresores trabajar juntos, de manera efectiva? Frecuentemente se representa la relación entre un diseñador y un impresor como una gran batalla, como si no pudieran coexistir de manera armoniosa. Nada podría estar más lejos de la realidad en una relación en la que ambas partes persiguen el mismo objetivo: la creación de un producto tan atractivo, eficiente y económico como sea posible. Lo único diferente son las perspectivas.
Esto no quiere decir que no se puede mejorar la relación diseñador-impresor. Ahora que la tecnología ha permitido que cada quien realice su trabajo más fácil y rápidamente, es más importante que antes combinar los esfuerzos para llevar a buen término un proyecto. Para lograr este fin hay algunos consejos que le harán la vida más fácil a los a los diseñadores y los ayudarán a sacar el máximo beneficio de sus impresores.
Involucre al impresor desde la planeación del proyecto
Mientras más pronto se involucre al impresor en el proyecto, más aumentarán las probabilidades de que se realice a tiempo, ajustándose al presupuesto y con las cualidades que el cliente desea.
Veamos cómo se puede involucrar al impresor:
Un cliente quería hacer un folleto que incluía muchas imágenes complejas, en un fondo formado por una serie de medios tonos muy tenues. El diseñador creo este fondo con una selección de color y le preocupaba que al realizar el resto de la impresión se comprometiera la consistencia del color de una página a otra. También le preocupaba que el resto de las imágenes, que incluían muchos tonos de piel resultaran alteradas. Fue aquí donde el diseñador nos invitó a tomar parte en el proceso de planeación y preguntó si estás imágenes representarían un problema desde el punto de vista de la impresión.
Después de revisar los archivos de imágenes que nos envió el cliente determinamos que de hecho sí se comprometería la consistencia de color para el fondo y las imágenes adyacentes. Nuestra solución fue realizar una prueba utilizando un tono Pantone para el fondo, lo que nos permitió mantener una consistencia aun cuando se realizaran ajustes en el balance de color para el resto de las imágenes. Le proporcionamos al diseñador varios ejemplos del fondo, utilizando fondo de agua de diferentes porcentajes y con distintos colores Pantone para que pudiera seleccionar el más adecuado para su idea.
El propósito de involucrar al impresor desde el inicio de un proyecto es abrir la comunicación durante la planeación y no dejarlo para cuando el proyecto ya está listo para ser impreso. En ese punto, cualquier duda o comentario produce llamadas, e-mails, visitas y otras comunicaciones que pueden retrasar el proyecto y provocar frustración. En el ejemplo anterior, esta comunicación se inició semanas antes de que se realizaran los archivos finales y esto permitió que el programa de producción que se dio al cliente y la calidad del producto fueran completamente satisfactorios.
La responsabilidad del impresor en la planeación del proyecto es tratar de satisfacer las expectativas del cliente y del diseñador. Si algunas de las especificaciones del diseño comprometen la calidad del producto terminado o limitarán la habilidad del impresor o del diseñador para hacer ajustes y correcciones, debe hablarse claro desde un principio.
Para asegurarse de que tenemos el mismo punto de vista, el impresor puede entregar al diseñador una pre-impresión del proyecto durante la etapa de planeación. Esto permitirá al diseñador ver cómo se manejará el proyecto en las prensas y le dará la oportunidad al impresor de señalar los elementos que podrían ser críticos. En nuestro anterior ejemplo, la presencia de varias imágenes de color crítico en cada página limitaba la habilidad del impresor para hacer ajustes independientes. Sin embargo, al decidir utilizar un color Pantone se encontraron varias opciones y el diseñador, con una pre-impresión en mano, entendió el problema y tuvo tiempo para tomar la mejor solución.
Otra ventaja de involucrar al impresor desde el inicio es que así el impresor puede cotizar mejor el proyecto. Una cotización precisa permite que el diseñador y el cliente ajusten miles de detalles referentes al trabajo
Diseñar para los dos extremos del proceso de producción
Una de las primeras cosas que un buen impresor debe cuestionar cuando se ve involucrado en la planeación de un producto es ¿Cuál será el uso de este producto? La respuesta a esta pregunta muchas veces determinará cómo se debe diseñar y fabricar.
Visualizando el producto terminado y recorriendo el camino en sentido contrario puede ayudar tanto al diseñador como al impresor a realizar una proyección correcta. Por ejemplo, una impresión con la que se realizará un sobre bolsa puede resultar difícil de planear porque el suaje, doblez y pegado podrían interferir con parte del diseño. El impresor debe proporcionar al diseñador una muestra en la que base su diseño.
Ocasionalmente los detalles que surgen de esta información compartida son más sutiles aunque no menos importantes. Si el proyecto es un folleto tríptico, el diseñador necesita saber cómo se va a doblar. Algunos dobleces requieren que las secciones internas se reduzcan ligeramente para que se ajusten al espacio al doblar el folleto. Un doblez de acordeón, por ejemplo, no requiere reducción alguna, todos los cuerpos son del mismo tamaño. Los diseños deben reflejar el doblez deseado incluyendo los márgenes correctos y una pre-impresión de ser posible.
La elección del sustrato es otra decisión que puede tomarse de manera conjunta. Una pieza con mucha tinta necesitará tiempo extra de secado si se emplea un papel muy calandrado o con un recubrimiento mate ya que la tinta tarda más en ser absorbida por este tipo de papeles y si además se produce a altas velocidades pueden ocasionarse marcas o repintes. Si el impresor sabe desde el inicio que se planea utilizar esta clase de papel puede sugerir un sustrato diferente o un barniz o recubrimiento que proteja a la pieza.
Mientras más detalles del producto final comparta el diseñador con el impresor, mayores oportunidades habrá de planear correctamente el proyecto desde el inicio. Cosas pequeñas como tipos de letras, márgenes y colores son una pequeñez cuando se platican en el inicio pero pueden ser un desastre si se obvian hasta que el trabajo está por entrar a la prensa. La finalidad de la comunicación es minimizar las sorpresas en el proceso de producción.
Construya una relación con el prensista
Cuando no hay una buena comunicación, los vistos buenos a pie de prensa pueden ser desastrosos tanto para el impresor como para el diseñador. El color "correcto" generalmente es cuestión de apreciación y varía de una persona a otra. Para asegurarse de obtener el resultado deseado, el diseñador debe platicar con el prensista y hacerle saber cuáles son los aspectos difíciles del producto y cómo se verían afectados por el color o la apariencia incorrecta.
Por otro lado tenemos que un prensista que conoce todos los detalles del producto puede indicar al diseñador los contratiempos que alguno de los elementos deseados puede ocasionar. Por ejemplo, incrementar el color rojo de un abrigo puede sacar de balance los delicados tonos piel de la modelo. Si el prensista sabe hasta dónde puede ser flexible el diseño se le facilitará hacer sugerencias y realizar ajustes para la mejor realización del trabajo.
Un impresor con conocimiento puede ser una gran fuente de información para los diseñadores y sus clientes. Involucrar al impresor en el proceso de planeación y compartir la mayor cantidad posible de los detalles del proyecto nos llevará a una producción sin contratiempos. El diseñador debe asegurarse de preguntar todo lo que pueda, por insignificante que parezca ya que cualquier detalle puede ahorrar tiempo, dinero y esfuerzo.
Bruce Sanderson es co-propietario y Gerente de ventas de Springfield Printing, impresores comerciales ubicados en el norte deSpringfield en Vermont.
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Información cortesía de The Graphic Arts Wire. |