POR THOMAS CASPARY
Últimamente he visitado numerosas empresas gráficas donde pude verificar una enorme gama de desperdicios que terminan costando mucho dinero para el empresario. También estoy intentando comprender, porque se produce tanto desperdicio en nuestras empresas y lo que es peor, porque existe tanta omisión y comodidad en relación a este problema, por parte de jefes, gerentes y hasta del ejecutivo principal de la empresa. El desperdicio es un factor que termina pesando bastante en el costo de los impresos por estar incidiendo en la producción y el flujo de trabajo dentro de la empresa.
Podemos clasificar el desperdicio en dos grandes grupos. El primero y más importante es el grupo de los desperdicios mensurables como, por ejemplo, los materiales utilizados para la confección de los impresos, la capacidad técnica del trabajo de los funcionarios y finalmente la productividad de las máquinas. El otro grupo de desperdicios lo podemos denominar de recursos intangibles que igualmente contribuyen para un aumento significativo de costos. Tenemos entre ellas la falta de creatividad, atención, intención, conocimientos e inteligencia. Por ejemplo, un error en el precálculo de un trabajo puede significar perjuicio y ese daño se transforma en un desperdicio causado por falta de atención o información por parte del profesional de ventas o por falta de control del precálculo.
La perdida de recursos en la producción sea de materiales o de productividad es más fácil de ser identificada, ahora bien en la mayoría de las empresas gráficas en América Latina no es común encontrar programas específicos para la detección de este tipo de desperdicio. Muchas veces encontramos algunas empresas que se preocupan por las horas improductivas, implantan inclusive los correspondientes boletines de control, pero no lo hacen con rigor para eliminar los problemas apuntados en estos boletines. Lo que más preocupa en este sentido, es la comodidad de nuestros ejecutivos, en analizar el bajo desempeño de la rentabilidad productiva. Esa situación tiene como consecuencia serios perjuicios para la economía de la empresa que tienen sus costos elevados y por lo tanto reducción de la rentabilidad, una vez que el precio de venta ya fue fijado.
El empresario gráfico latinoamericano necesita en forma urgente modificar esta situación, ya que en este mercado tan competitivo no es más posible permitirse el lujo de desperdiciar tanto. Debe introducirse en la empresa con la mayor urgencia un programa de eliminación del desperdicio que se inicia con las informaciones técnicas suministrada por el responsable de ventas al funcionario que hace el precálculo, pasando por el responsable en abrir la orden de producción, llevando en orden los controles de material (papel, tintas, filmes, chapas, etc.) tanto físicos como técnicos. Un seguimiento de la producción, para analizar el desempeño de cada material. Eso se hace necesario tanto desde el punto de vista de la calidad del material como de su manipuleo.
Otro aspecto, donde el empresario se descansa un poco, es en relación a la productividad. Un ejemplo real: Determinado trabajo fue indicado para ser impreso en cierta máquina a una velocidad de 8.000 hojas por hora, con un tiempo de ajuste de 30 minutos. Hecha la evaluación al final del trabajo, se verificó que el ajuste demoró 45 minutos y el equipo trabajó en promedio solamente a 6.400 pliegos por hora. Si analizamos solamente este pequeño ítem, verificaremos que el ajuste demoró un 50% más de lo que se había calculado y la máquina redujo su velocidad un 20% menos de los tiempos previstos. Solamente por este pequeño ejemplo, podemos percibir que muchos empresarios no saben cuánto están perdiendo o en otras palabras, cuánto está dejando de ganar.
Otra situación son los trabajos devueltos por el cliente. El empresario gráfico se entera y lo manda a realizar de nuevo. Realiza una llamada de atención para este o aquel funcionario y todo queda olvidado. Usted ya hizo una vez los cálculos? Cuál es el porcentaje de su facturación y cuál es lo devuelto? Cuál es el costo de rehacer el trabajo? Estuvimos otro día en una gráfica de medio porte y encontramos que en los últimos seis meses la devolución de los servicios estuvo en torno de los 2,5% de la facturación en bruto. Es verdaderamente un absurdo! Absurdo mayor es, sin embargo la comodidad del empresario que no se dedica a reducir este desperdicio que tanto afecta a su ganancia.
Veamos algunos ejemplos de desperdicios encontrados en empresas y que son perfectamente evitables:
• No es raro, encontrarnos en el stock o justo en el medio de la producción, papeles que fueron cortados en un formato equivocado y que se almacenan esperando una oportunidad de surja un trabajo para el cual sirva.
• En la preparación de colores especiales, por falta de una tecnología apropiada, el impresor termina preparando una cantidad de tinta bastante superior a aquella que realmente irá a utilizar.
• Máquinas rodando más despacio de su velocidad media normal, en función de materiales de baja calidad o falta de mantenimiento.
• Visitas repetidas en exceso a clientes que demostraron no tener simpatía con el profesional de sus ventas.
• Bajo índice de calidad originando devolución de trabajos por los clientes. Normalmente la baja calidad es fruto de desmotivación, falta de liderazgo o deficiencia de material o calificación del operador.
• Error en el precálculo, en funciones de fallas en la información del área comercial.
Existe una gran carencia que se puede observar en nuestras empresas gráficas, con relación al desperdicio. Esta carencia se denomina comodidad. Correspondería a los gerentes de nuestras empresas gráficas, promover una reversión de esta situación, a través de la implantación de sistemas de control, en la implantación de Normas y Procedimientos, en la implantación de sistemas de calidad y de la orientación es movilidad de los equipos.
Thomaz Caspary es consultor de empresas y director de Printconsult. – Tel.: (11) 3167-6939
www.printconsult.com.br
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